Upsss, si en estos momentos te encuentras buscando lugares para festejar cumpleaños porque viene el de tu hijo, te puedo dar toda una lista de buenos lugares que pueden ser desde salones de fiestas hasta museos interactivos que se han sumado a esta propuesta.

Todo dependerá de lo que desees para tu hijo y tu presupuesto, claro está.

También dependerá el formato, es decir, si tienes pensado invitar a todo su salón de clase junto con la familia (tíos, primos… vecinos) o solo será para un pequeño grupo de mejores amigos.

Cada una de estas variables te abrirá una opción diferente.

Por ejemplo, a mi hijo menor lo acaban de invitar a un museo interactivo donde se la pasaron genial.

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Ellos eran un grupo reducido, apenas 6 niños, por lo que fue algo totalmente manejable para los anfitriones.

Sin embargo, puedes perfectamente pensar en algo más audaz y diferente, aunque no lo parezca, puedes tener una reunión en casa y hacer cosas totalmente diferente a lo que ellos están acostumbrados (estar pegados a sus aparatos electrónicos por ejemplo).

Como papás puedes ser parte de la diversión y conocer más de cerca a los amigos cercanos de tus hijos.

Esa cercanía hará una gran diferencia en el grupo de pequeñas mentes inquietas con grandes inquietudes.

Es importante que por un lado conozcas sus intereses y puedas llegar a ellos con actividades para que cada invitado se sienta en su ambiente.

A veces el contacto y compartir experiencias con un adulto los enriquece.

Para el festejado será que pueda presumir a unos padres que están con ellos y para los invitados es aprender a convivir con adultos que no son sus papás. Muchos de ellos disfrutan esta experiencia.

Por ejemplo, en el pasado cumpleaños de mi hijo que cumplió 8 años tuvimos la reunión en casa con sus mejores amigos y para ello preparamos varias actividades de acuerdo a las cosas que les gusta:

a) Exposición de arte

A todos les gusta dibujar, así que les preparamos sus caballetes y una serie de colores y la idea era que al final montarían una galería de arte y que nosotros (los papás y mis otros hijos) los examinaríamos detenidamente.

Preparamos la escena con música ambiental y un vaso de jugo de uva burbujeante para beber mientras nos disponíamos a observar sus obras.

Nos reímos mucho y todos se llevaron una condecoración por su maravilloso trabajo.

b) Hornear galletas

Algo que tenía pendiente mi hijo por aprender era hornear galletas y sabes, hacerlo con amigos no solo fue divertido… fue grandioso.

Aquí aprendieron a seguir una receta con todo y medidas, todos tenían sus gorros de chefs y tenían la misión de que al terminar la cocina quedaría limpia.

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Así que nos pusimos a horneas algunas docenas de galletas y bajo el término de “operación hormiga” la cocina quedó recogida con risas de por medio y un buen tambache de galletas que disfrutamos con leche.

Por supuesto que se llevó cada uno su dotación para compartirlas en sus casa… estaban muy orgullosos.

c) Una tarde de comedia

Por la tarde después de la comida fue una de esas tardes en el jardín donde sencillamente no paramos de reír ¿la razón ? Montamos una tarde de comedia.

Los niños son de mente ágil, por lo que planificaron y realizaron una breve rutina llena de frases ingeniosas y acertijos… ha sido el mejor ejercicio para el rostro y el estómago que hemos tenido.